En realidad éste ritmo trepidante al que estoy sometido, me gusta y porque me hace ponerme las pilas y de alguna forma limpia mis circuitos de la contaminación del medio ambiente. Es decir, pongo mi máquina a tope y aunque no produzca en el mismo memento, digamos que es una forma más de sembrar ideas y por tanto, todo esto es bueno a medio o largo plazo. Y por otro lado, lo de currar hasta los topes hace que renueve mis conocimientos médicos, que debido la tranquilidad invernal, si derme cuenta se van oxidando.
Lo que siempre se dice: una buena hostia a tiempo es una victoria y más lo es, si es en materia médica. A veves hay que reciclarse y para ello hay que meterse en la puta boca del lobo o sea en la guerra o sea, en un lugar donde haya muchos servicios médicos y en un mes aprendes más que en todo un año. Cklaro que lo ideal sería que todo fuera más progresivo y sin necesidad de dar saltos estelares, pero en éte trabjo que a mi me toca no hay pasos intermedios: hay la guerra humana o la paz celestial y punto.
La cuestión es la siguiente: tú estás de guardia tan tranquilo y esperando que la Guardia trascurra plácidemente y de repente suena el puto teléfono y te dicen que hay un fuerte accidente en la carretera y que se cree que hay niños implicados y en 10 segundos ya sales pitando y con la adrenalina haciendo el pino. Y en ese pequeño trayecto de apenas unos minutos, te pones en todas las situaciones posibles y que debido a lo macabro que suele ser el tema, suelen ser escenas de personas aplastadas o gente sin algún miembro o yo que sé, personas casi muertas pero a loa que les queda un pequeño hilo de vida.
Después aterrizas en el escenario y como por el camino ya le diste tintes dramáticos, empiezas a respirar un poco aliviado y porque la realidad nunca es tan fuerte como tú imaginación, pero la suelta de adrenalina ha sido tan fuerte, que sales a atender al personal como si alguien te habiera puesto un soplete en los huevos. Observas, ves y valoras y a la velocidad del vértigo, mandas, ordenas y vas poniendo las cosas en su puto sitio y cuando todo empieza a estar más aliviado te das cuenta que por un momento fuíste el amo de la Tierra y que se sobre tí cayó todo el peso del mundo. Y poco a poco recuperas la consciencia, poco a poco empiezas a respirar con calma y digamos que el poder de observación se va haciendo más global o sea, que empiezas a ver que hay otras cosas en el mundo.
Lo que siempre se dice: una buena hostia a tiempo es una victoria y más lo es, si es en materia médica. A veves hay que reciclarse y para ello hay que meterse en la puta boca del lobo o sea en la guerra o sea, en un lugar donde haya muchos servicios médicos y en un mes aprendes más que en todo un año. Cklaro que lo ideal sería que todo fuera más progresivo y sin necesidad de dar saltos estelares, pero en éte trabjo que a mi me toca no hay pasos intermedios: hay la guerra humana o la paz celestial y punto.
La cuestión es la siguiente: tú estás de guardia tan tranquilo y esperando que la Guardia trascurra plácidemente y de repente suena el puto teléfono y te dicen que hay un fuerte accidente en la carretera y que se cree que hay niños implicados y en 10 segundos ya sales pitando y con la adrenalina haciendo el pino. Y en ese pequeño trayecto de apenas unos minutos, te pones en todas las situaciones posibles y que debido a lo macabro que suele ser el tema, suelen ser escenas de personas aplastadas o gente sin algún miembro o yo que sé, personas casi muertas pero a loa que les queda un pequeño hilo de vida.Después aterrizas en el escenario y como por el camino ya le diste tintes dramáticos, empiezas a respirar un poco aliviado y porque la realidad nunca es tan fuerte como tú imaginación, pero la suelta de adrenalina ha sido tan fuerte, que sales a atender al personal como si alguien te habiera puesto un soplete en los huevos. Observas, ves y valoras y a la velocidad del vértigo, mandas, ordenas y vas poniendo las cosas en su puto sitio y cuando todo empieza a estar más aliviado te das cuenta que por un momento fuíste el amo de la Tierra y que se sobre tí cayó todo el peso del mundo. Y poco a poco recuperas la consciencia, poco a poco empiezas a respirar con calma y digamos que el poder de observación se va haciendo más global o sea, que empiezas a ver que hay otras cosas en el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario