YO, BAJO LA SOMBRA DE MI PROPIO DEDO

Cada vez que levanto un dedo

me persigue su sombra,

su sombra de dedo entero,

bajo la cual, a veces me resguardo,

y cuando tiemblo y cuando lloro,

y cuando me muero de miedo,

yo, bajo la sombra de mi propio dedo.

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NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.