¡NUNCA!

Yo no te voy a dejar... ¡nunca!,

porque ya te he dejado

o tú me has dejado,

me da igual el orden de la suma,

lo que importa es la consecuencia,

y ahora tú estás escondida en tu ombligo

y yo me mojo con la lluvia,

soy de lluvia y rayos y truenos

y todo eso nos hemos perdido,

 una tarde cualquiera del mes de septiembre

y contemplando el temporal

y saltando los charcos como putos sapos...

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