Estoy profundamente convencido
de que en ésta vida
tarde o temprano
nos resarciremos
y sin tener que acudir a viejas venganzas.
Porque llegará un día
en el que de repente te darás cuenta
que el mal que te hizo aquella persona,
ahora, irá a por él,
pero multiplicado por diez o por cien.
E insisto
y eso dejando aparte, la agria venganza.
La venganza es odio
y yo no hablo de odios
y si hablo de justicia.

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