Está muriendo la niña que llevo dentro.
Las rosas con sus espinas vienen a verme.
Allá en las cuatro esquinitas me dan la muerte.
Candela, abre la puerta, que vengo a verte.
Allá en las cuatro esquinitas, siete serpientes.
De pequeño había oído hablar muchas veces de la Sierra de Madrid. Algunos de mis compañeros la conocían, y la gente con dinero presumía de t...
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