HAGAMOS UN PACTO...

 



Hagamos un pacto de sangre
firmemos un acuerdo con aire displicente
y curemos de una vez por todas nuestras heridas 
y que sea por primera o última intención,
me da exactamente igual.
Acerquemos los bordes de los dos frentes,
y pongamos en contacto piel, carne y sangre,
y más tarde o más temprano
todo lo nuestro
no dejará ninguna huella.
Yo te juro que por mi parte
estoy curado de espantos,
y que de aquél dolor inhumano,
sólo queda el reflejo de la nausea y el vértigo
ahora el dolor ha criado malvas
y sé que está muerto
porque simplemente ha dejado de doler...

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