En éste puente aterricé yo con mi nave interestelar, bueno al lado y sobre una repisa de roca que parecía estar hecha a propósito y para que aterrizáramos los extraterrestres. Y ahí mismo me dí cuenta que en la Tierra hay tesoros escondidos, que hay almas que nunca descansan, que hay gritos, que hay susurros y que hay miedos que de vez en cuando se rebotan entre las sonoras paredes del puente, pero que ante tanta inusitada belleza, el miedo, los gritos y los susurros, se convierten en gotas de agua que al final se evaporan formando preciosas amapolas... O puede que todo esto no sea cierto..................

No hay comentarios:
Publicar un comentario