¡QUÉ PENA!
Yo recuerdo ésta Playa de Muros (Galicia), porque en ella realicé mi primera acampada, que pasa como la primera novia: que nunca y nunca se te olvidará. Era salvaje por los cuatro costados y limpia de polvo y paja y sobre todo, limpia de casas. Y llegó un hombre blanco y se construyó su casa y llegó otro hombre pálido y se la construyó más grande que el primero y porque así es la condición humana y ahora aquel bonito paisaje de playa sin límites, ni condiciones, se convirtío en un montón de casas con una playa delante. La mano del hombre es destrutiva, pues hasta destruye los más recónditos rincones de mi memoria. Más vale retener los recuerdos con fuerza, que comprobar que aquello sólo era un sueño. ¡Qué pena!.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...
-
Usted y yo padecemos ciertas “curiosas anomalías”: Nos jugamos el tipo por las palabras. Confesamos la sed y el hambre, el azul y los...

No hay comentarios:
Publicar un comentario