Alguien me habló todos los días de mi vida al oído, despacio,
lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.
Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario