ATAJOS


Si el destino llamara a mi puerta
y me pusiera alas en el dorso de mi espalda
y cuerpo de hombre serpiente
dejaría de arrastrarme por los pantanos
que hasta ahora tanto me han dado de comer.
Y ahora mismo,
levantaría el vuelo
por encima de vuestras cabezas
y desde las alturas os diría:
no sigáis la senda más fácil
porque lo fácil se convertirá en difícil
y al final,
os perderéis entre sus dedos amables y engañosos.
Tampoco se trata
de escoger lo contrario,
lo más difícil, lo más huraño
y lo que más te haga daño...
Hay atajos
que a veces,
no llevan a ninguna parte
pero que en otras
funcionan como vasos comunicantes
que conectan lo bueno con lo mejor...
Y yo estoy convencido
que llevo un tiempo
instalado en uno de ellos
y estoy esperando
que algún día
me comuniquen con mi mejor versión.





























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Julia Uceda