Yo no soy muy consciente de que estoy entrando en modo jubilación y es que hoy fijándome en mi número de poemas y escritos, que hago de vez en cuando, me he fijado que desde que me he jubilado he aumentado en número y creo que en calidad y esto último lo noto porque después de escribir algo, lo que sea, me quedo más relajado y eso ya casi no me pasaba antes de jubilarme. Debía ser que estaba más tenso y también más preocupado y porque de tanto estirar el chicle, sé que se me acabaría rompiendo. Lo que quiero decir, es eso de estirar tanto mi jubilación me estaba preocupando y porque a partir de los 65 años uno no está para este tipo de curres, que son muy calle, que son demasiado arriesgados y que si accidentes de coche y que si de moto y que si te llaman a las 3 de la mañana y después a las 5 y para asistir a uno¡¡¡un intento de suicidio con exceso de sangre y bla, bla, blá... Y bueno, ahora empiezo a entender que me he liberado de tanto marrón. Que no digo, que no me gustara pero la edad cae a plomo y por mucho gimnasio y por mucho jugar al pádel, la edad no perdona o no perdona para hacer ciertas cosas. Poco a poco me he ido liberando de ese inmenso peso y ahora me preocupa más, lo que voy a desayunar que si voy a pasar una mala noche y porque piensan que te van a llamar 3 veces y para que asistas a alguien. Ahora al moverme no oigo el sonido de mis cadenas o las oigo de cada vez más amortiguadas. Yo, como muchos jubilados (me supongo), vivimos el día a día y lo más importante es que hoy me he levantado sin dolor y porque normalmente siempre te duele algo, el pie, la rodilla, la cadera, el brazo, la cabeza y no puedo olvidarme del cuello, que es mi punto G del dolor y por eso el día en que nada te duele, piensas que ya estás muerto y lo tendrás que celebrar con tus gusanos o que tienes que celebrarlo como el gran acontecimiento del mes. Supongo que más adelante, será el gran acontecimiento del año y más adelante, será el de una década.
La vida de jubileta es sumamente agradecida, lo que pasa es que siempre tienes que arreglar cosas aún pendientes y porque a veces, las ido dejando pasar u otras veces, porque piensas que es el momento idóneo y por ejemplo, para vender tu casa. Y no lo es. Uno no está como hace 10 años y que si había que pintar la casa entera, se pintaba y sin pensártelo dos veces removerla de arriba abajo y para poner un nuevo orden en tu vida y porque por el medio de ese proceso, hay que arreglar muchas cosas, tirar otras y mover grandes muebles y ordenar todos tus cajones de todos tus armarios y uno por uno y sin olvidarte de ninguno. La economía doméstica también se hace más difícil y por una simple ecuación que como resultado te da, que tienes menos pasta que antes, bastante menos pasta y por eso tienes que aclimatarte a lo que hay y aprender a vivir bajo mínimos, que en mi caso tampoco son tan mínimos, pero significan una gran rebaja en tu nómina.
La vida te da sorpresas y sorpresas te da la vida y quién me iba a decir a mí que llegaría a vivir 69 años y espero que algunos más, mejor dicho, muchos más pero sin pasarse del todo. Quiero decir que tampoco quiero llegar a los 100 años arrastrando mi viejo cuerpo por los pasillos y para ir de mi habitación hasta la cocina. Yo no quiero eso, pero todos sabemos lo que pasa en esta vida, que deseas una cosa y te regalan la contraria y que ya no te la dan, sino que te la regalan y porque el genio de la lámpara te ha concedido ese deseo pero no al completo. Además la vida también te dice que todo tiene un precio y en este caso se te concede el vivir 100 años pero el precio que pagas por esa longevidad tan prolongada, va a ser muy caro.

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