Y ahora mismo le diría al mundo
hasta aquí llegué
y ahora me negaría a escribir una sóla palabra
y porque me siento profundamente cansado
y hasta harto y agotado de tanto escribir.
Me levanto de la cama
y lo primero que hago
es sentarme en ésta mesa
repaso lo que escribí ayer
y si hay algo que cambiar y corregir
y de inmediato me pongo a ello
y porque no vaya a ser que dentro de una hora
se me vaya la inspiración
y que me quede en blanco y con cara de tonto.
El ansia me puede y me supera.
Después de corregir
y si hay algo que corregir
repaso las noticias del día
y si tengo un café con leche en la mano,
seguro que me irá mejor
y si no lo tengo, pues me jodo.
Y pasada más o menos una hora
empiezo hacer mis pinitos con la escritura
y escribo lo que me sale de dentro
y después, corrijo y remato el escrito.
No tengo más filtros
ni primero lo escribo a mano
y después lo paso al portátil
y lo que escribo por primera vez
será la base y la estructura del escrito definitivo
y en tal caso corrijo y cambio algunas frases
que no me cuadran bien y que sé que debo mejorar
y una vez corregido
el poema se mete en el horno durante 10 minutos
y me sale el poema recién salido del horno.

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