¡Joder y joder!
como echo de menos miña terra galega,
teño morriña
teño saudade
teño mis santos cojones encogidos como higos deshidratados,
o vamos a ver...
o yo paso de todo
o me moriré de ésta pena tan inmensa
y que a veces tanto me acongoja.
Veo mi tierra gallega
con la morriña del que la añora
veo a mi otra tierra gaditana
hasta cuando cierro los ojos
y al mismo tiempo siento a mi isla de menorca
con su tacto de roca arisca
y hasta oigo su pálpito de pequeña bestia tranquila y sedada.
Mis viejos huesos están sobre ella
y andan sobre ella
y mis pies se desgarran por el filo cortante de sus piedras
pero aquí, lo que manda es la vista
y no puedo entender
como tanta belleza
puede caber en este pedrusco de roca, arena, mar y tierra.
En realidad casi todo es bello
si lo quieres ver con el filtro de la belleza
y eso no quiere decir
que no pueda haber
días pintados de negro y de oscuro luto,
y que en el fondo...también me encantan...
La belleza no siempre son arco iris de colores
ni hermosas auroras boleares
ni lunas llenas cada noche
ni atardeceres que te pueden sacar de quicio.
La belleza a veces es...
vestirte de gris o de negro impoluto
pero también es
cuando te rodeas de tanta belleza
y aún así, decides no decir nada
y es que de alguna manera
uno tiene la necesidad
de proteger la belleza de las cosas más bellas.

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