Pues ya pasó mi compleaños con toda su resaca. Celebré tímidamente mi cumpleaños el día 5 pero me llegaban de contínuo mensajes de felicitaciones. El día 6 no pasó gran cosa y por no decir, que casi no pasó nada. El día de ayer, que fue sábado me fuí a celebrarlo con mi familia y nos fuímos a comer y yo comí un arroz de Bogavante que aún ahora, me estoy chupando los dedos. Me regalaron un billete de ida y vuelta a Lisboa y para otoño y yo me sentí muy agradecido y porque Lisboa me encanta o me encantaba y porque a lo mejor en estos tiempos que corren, hay ciudades que han perdido todo o parte de su encanto y debido a las masificaciones de guiris que lo arrasan y lo destrozan todo. Y el otro día leí que Lisboa estaba sufriendo los primeros síntomas de esa enfermedad y uno por los que se empieza es consecuencia de su masificación extrema. El otro, es el desplazamiento de los ciudadanos que vivían en esa zonas turísticas y porque sus casas han pasado a manos de unos buitres y a los que le importa un carajo esos ciudadanos y por cierto, eran los mismos que le estaban dando vidilla a ese barrio determinado. Ahora han pasado a ser "pisos turísticos" y que son imposibles de pagar por el ciudadano de a pie y que para los guiris no lo son tanto y por el simple razonamiento, de que son unos pocos días de estancia y además porque meten a 10 donde sólo caben 5. Y ahora esos pisos turísticos proliferan como setas cuando llega el otoño. Ese ambiente de barrio de toda la vida, se va a la mierda directamente. Pero hay algunos, que suelen ser unos pocos, que con éste tema se forran y como en ésta sociedad de mierda, lo único que les importa es sacar pasta por un tubo y esa sumada a toda la que tenían de antes, les hace ganar más pasta. Es la ambición ciega del capitalismo y que al parecer y de momento, tendremos que seguir sufriendo y con las perspetivas que ahora nos está brindando el mundo, quizá sería mejor irse a vivir a una isla desierta. Y dicho esto, hablemos de otra cosa. Pero antes quería decir otra cosa y esa es que cuando se dice esa frase de que "he vendido mi alma al diablo", pues con el tema de los pisos turísticos que están instalados en los mejores sitios de esas grandes ciudades y que suelen estar situados en pleno centro, pues se le podía aplicar la misma frase y esas hermosas ciudades (que lo eran y en su grado máximo) resulta que "han vendido su alma al diablo" y cuando uno vende su alma al diablo o a quién sea esa empresa que especula con las viviendas, lo que ellos no saben, es que de momento les funciona la cosa, pero pasado un tiempo, ya veremos como puede funcionar una ciudad a la que le han arrancado el alma.
La idea del empresario especulativo es muy clara, sacaremos más pasta de éste negociete que sólo sabe ver el color del dinero. La pasta, la pasta y éste tema es cuando menos que curioso y porque a medida que van ganando más, ellos quieren más pasta. Y habría que pensar si realmente la pasta quita el hambre o no da más hambre. Es curioso que en estos señores de los que estamos hablando, que la pasta les produce querer más pasta. No hay un hasta aquí me ha ido bien y con la pasta que nos estamos sacando, tenemos lo suficiente para seguir viviendo y por tanto, aquí nos quedamos. Y para después poder disfrutar de la vida. Están bien enseñados estos pequeños y grandes capitalistas desaprensivos que carecen de principios humanos y porque con los verdaderos principos que tiene un ave de rapiña, así es y es así, como se gana el dinero. Escrúpulos ¿para qué?, el puto barrio ese, que se joda y que se joda dos veces. ¿Que la ciudad se va a quedar sin alma?...pues coño, que se compren otra en el mercado de abastos y que para eso está el dinero público y para que nos monten chiringuitos y actuaciones para atraer turistas como moscas a la mierda. Después hacen la pertinente campaña de que son los guiris los que nos dan de comer y al final, acabará siendo así y porque tanta especulación desmedida y sin normas que las controlen y aunque sólo fuera un poquito, va asfixiando o otras posibles alternativas sociales y económicas y todos nos veremos abocados a tener que meternos en ese callejón sin salida. Y entonces saltarán todas esas mentes que cuando se enteran de algo, ya es demasiado tarde y eso sumado a que hasta ahora no habían dicho nada y dirán ¿y como pudo ocurrir todo esto? y éste barrio era precioso y lleno de vida y bullicio.

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