La vida es como el viento
si sopla fuerte y viene agitado
te despeina y te zarandea en cortas sacudidas
y si lo hace de manera constante
y permanenciendo agitado durante un largo tiempo
entonces, te desquicia
y poco a poco irá horadando tu raciocinio
y al final, la locura entrará en tí
y por donde menos te lo esperabas.
Si el viento es calmo y pausado
tú seguirás sus pasos con suma cautela
y te sosegarás poquito a poco
con tranquilidad, con calma, con sosiego
y entrarás en el mundo de la calma
y donde la pausa que te da la calma
tendrá más valor que en ningún sitio.
La calma te dirán, es nuestra filosofía de vida.
También hay vientos que mueven temores y
miedos
y que los traen de cualquier sitio
y donde aún domine el imperio del miedo
pasan por las celdas, por las camas de hospitales,
por los comedores de los muertos de hambre
por las calles donde ayer corrió la sangre
por las palabras que fueron calladas y a fuerza de balas
recorren todo el miedo que se condensa en sudor y lágrimas
siguen por toda esa frustración
de todo eso que sabemos hacer
pero que no nos dejan hacerlo y porque está prohibido...
Y todos sabemos que el viento del Norte
nos trae nieve y frío
y que el del Sur, nos arrastra lluvia húmeda
y que allá arriba el uno se pelea con el otro
pero hace millones de años que llegaron a un acuerdo
y ésta semana me toca a mí
y a la siguiente semana,
te tocará a tí.
Pero también tienen su parte de niños
y por eso y de vez cuando
se vuelven a pelear entre ellos
y entonces se produce
una auténtica pelea de gallos.
Y hasta que llega un señor mayor, como yo
y los manda ir a sus respectivos sitios.

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