¿Cuando saldrá cara?,
¿cuando dejará de salir la cruz?,
esa cruz tan pesada que arrastro,
o me ha engañado un chino,
al venderme ésta moneda que llevo,
o realmente la mala suerte,
existe y existirá para siempre.
A cara o cruz, me la juego,
y me la juego en cada mañana,
en cada segundo que pasa,
en cada día, en cada noche,
y en cada instante,
siempre me la estoy jugando.
A cara o cruz,
a cara o cruz decido,
y al lanzar la moneda,
pienso que ésta vez,
la suerte me dará la cara.
Siempre es la cruz,
la cruz de la vida,
con esa cruz nací y fuí bautizado,
con esa cruz dí mis primeros pasos,
con esa cruz recibí mis primeros palos,
con ella anduve como pude,
y me arrastré por sendas peligrosas,
y a veces adquirió tal peso,
que aún hoy, me duelen hasta los huesos.
Mi cruz, mi cruz maldita,
la cruz de un cruceiro,
la cruz que me indica, que aún me pierdo,
la cruz de un día y de nosecuantas noches,
la cruz de la iglesia y la de un cementerio.
La cruz y las cruces,
y yo me persigno,
y ruego a dios,
y siempre con el mismo rezo,
que me perdone en vida,
y me quite éste peso,
éste peso que yo llevo.

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