Si yo hubiera estudiado para veterinario o para pediatra, me hubiera ido mejor, porque lo que más enturbia un diagnóstico es que el paciente hable y describa. Porque yo lo he dicho siempre, un niño es superagradecido, porque no te dice nada en palabras, pero si a un niño le duele algo, te la manifiesta claramente con sus lloros y gritos y cuanto le tocas en el lugar dañado, simplemente, le duele ahí. A los animales les pasa lo mismo, no echan malditas palabras confusas y el consabido sí me duele aquí, pero también aquí cerca y más lejos y no me toque que me hace daño, que le he dicho que me duele aquí, ¡coño!. ¡Qué no me toque!. Estos últimos serían los Pupitas, se quejan por todo y de todo y o te dejan hacer nada de nada
Claro que entre los Adultos hay pacientes y pacientes. Hay los Verborreicos que para decir me duele éste dedo, te empiezan a contar batallitas de la guerra y el hambre que pasó toda su puta su familia, después resulta que cuando tenía 15 años se cayó de un andamio y se partió una pierna. Y claro la pregunta es, ¿que te tiene que ver su pierna fracturada hace 60 años con su actual dolor de dedo?, pero eso queda para que alguien lo investigue, porque en el fondo todo tiene relación y entonces, la cosa debe ser más profunda de lo que yo pienso.
Hay otros y otras que son seres Sufrientes con dos patas y tienen un brazo roto partido en añicos y te dicen que sí, que les duele sólo un poco y que llevan dos semanas con ese dolorcito. Estos son los estoicos, lo que lo aguantan todo y sin emitir un quejido. Más debía haber de ésta clase, fuertes, robustos y casi insensibles al dolor. Los Hipocondríacos también abundan, son los que te dicen: me duele el culo y no sé doctor si será por un Infarto y no dicen del Corazón, porque ellos a través del Internet están puestos en la materia y saben de Infartos, de Almorranas variadas y de crisis de Angustia, en ésta última materia son verdaderos especialistas, saben más de angustias y taquicardias que Yo.
Por último y menos mal, están los Normales, su descripción se aproxima al sitio verdadero del dolor y aportan datos y te ayudan a poner en el dedo en la llaga. Claro que ésta especie está últimamente en decadencia, por culpa de tanto mimo médico: señores hay que acudir al médico, no se tome esto hasta que se lo indique el médico, no se mueva hasta que venga el galeno, bueno en fin, muchas tonterías con todas sus variantes, pero que al final hace a las persona más tontas y más médico dependientes.
Claro que entre los Adultos hay pacientes y pacientes. Hay los Verborreicos que para decir me duele éste dedo, te empiezan a contar batallitas de la guerra y el hambre que pasó toda su puta su familia, después resulta que cuando tenía 15 años se cayó de un andamio y se partió una pierna. Y claro la pregunta es, ¿que te tiene que ver su pierna fracturada hace 60 años con su actual dolor de dedo?, pero eso queda para que alguien lo investigue, porque en el fondo todo tiene relación y entonces, la cosa debe ser más profunda de lo que yo pienso.
Hay otros y otras que son seres Sufrientes con dos patas y tienen un brazo roto partido en añicos y te dicen que sí, que les duele sólo un poco y que llevan dos semanas con ese dolorcito. Estos son los estoicos, lo que lo aguantan todo y sin emitir un quejido. Más debía haber de ésta clase, fuertes, robustos y casi insensibles al dolor. Los Hipocondríacos también abundan, son los que te dicen: me duele el culo y no sé doctor si será por un Infarto y no dicen del Corazón, porque ellos a través del Internet están puestos en la materia y saben de Infartos, de Almorranas variadas y de crisis de Angustia, en ésta última materia son verdaderos especialistas, saben más de angustias y taquicardias que Yo.
Por último y menos mal, están los Normales, su descripción se aproxima al sitio verdadero del dolor y aportan datos y te ayudan a poner en el dedo en la llaga. Claro que ésta especie está últimamente en decadencia, por culpa de tanto mimo médico: señores hay que acudir al médico, no se tome esto hasta que se lo indique el médico, no se mueva hasta que venga el galeno, bueno en fin, muchas tonterías con todas sus variantes, pero que al final hace a las persona más tontas y más médico dependientes.

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