El tiempo apremia y cuando el tiempo apremia, nunca te da tiempo. Es como cuando te meten prisa por algo y en cambio de hacerlo bien y como toca, haces una chapuza de última hora. Siempre me acordaré de aquella enfermera tan simpática y agradable a la que le tenía un tirria bestial, bueno la tirria era mutua, éramos dos enemigos y no en potencia, éramos dos enemigos a pecho descubierto. Bueno, pues un día y en una asistencia médica de las complicadas, yo me lié un poquito con el material de intubación, vamos que me confundí de tamaño de tubo y tuve que volver a empezar. Pero la tía borde viendo que me estaba dilatando unos segundos más de lo que tocaba, dijo a voz en grito: quedan 10 segundos para que esté intubada y viendo el segundero de su reloj de mierda. Hombre, como yo tenía delante a la paciente suplicando el tubo, porque no respiraba nada, me centré en ello y acabé intubándola.
Pero por un momento pensé que iba a perder el control de la situación y porque en ese mismo momento me hubiera levantado del suelo y le diría a la tipa: eres una hija de puta redomada y te voy a arrancar los ojos y te voy a meter el tubo por el culo. Pero sabiamente me callé y conseguí poner mis cinco sentidos en mi trabajo. Pero cada vez que pienso en que pudo joderme de tal manera que al final, se me perdiera el control de los nervios y que no acertara con nada. Y es que hay formas y formas y cuando delante de tí tienes a una persona que su vida depende de tí, la forma de dar el toque es muy importante y porque no tenía que decirme nada y porque la tía tuvo el santo morro de inventarse ese tiempo.
De todas formas, ese día callé, pero eso sí, guardé en mi médula ósea la puta guarrada de la tía, que ya estaba de primera en mi ranking de personas o cosas pendientes (ella, en el apartado de cosas), pero ese día rompió las estadistícas y de repente se volvió un pensamiento obsesivo y envolvente. pero dicen y con razón, que la venganza se sirve fría. Y ese día, y ese día la colgaré de sus asquerosos pezones tal y como hacían los indios de las películas. Yo sólo espero el mejor momento y de momento ese momento no ha llegado y porque tuve la suerte que desde aquellas, hará dos años, no me volviera a tocar en ninguna Guardia. Yo sólo aviso y el que avisa, no es traidor.
Pero por un momento pensé que iba a perder el control de la situación y porque en ese mismo momento me hubiera levantado del suelo y le diría a la tipa: eres una hija de puta redomada y te voy a arrancar los ojos y te voy a meter el tubo por el culo. Pero sabiamente me callé y conseguí poner mis cinco sentidos en mi trabajo. Pero cada vez que pienso en que pudo joderme de tal manera que al final, se me perdiera el control de los nervios y que no acertara con nada. Y es que hay formas y formas y cuando delante de tí tienes a una persona que su vida depende de tí, la forma de dar el toque es muy importante y porque no tenía que decirme nada y porque la tía tuvo el santo morro de inventarse ese tiempo.
De todas formas, ese día callé, pero eso sí, guardé en mi médula ósea la puta guarrada de la tía, que ya estaba de primera en mi ranking de personas o cosas pendientes (ella, en el apartado de cosas), pero ese día rompió las estadistícas y de repente se volvió un pensamiento obsesivo y envolvente. pero dicen y con razón, que la venganza se sirve fría. Y ese día, y ese día la colgaré de sus asquerosos pezones tal y como hacían los indios de las películas. Yo sólo espero el mejor momento y de momento ese momento no ha llegado y porque tuve la suerte que desde aquellas, hará dos años, no me volviera a tocar en ninguna Guardia. Yo sólo aviso y el que avisa, no es traidor.
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