Las 10 de la mañana y el calor se empieza a notar y menos mal que se mantiene esa brisa mediterránea que aligera mis penurias. No sé, hoy estoy en modo avión y estoy vestido de romano desde las 8 de la mañana, ya sabéis, uniforme reglamentario, móvil en ristre y siempre dispuesto a volar por los aires menorquines. Localizado, le llaman, localizado y como si alguna vez hubiera conseguido estar ilocalizado. En estos tiempos en que vivimos, estar ilocalizado es una puta quimera y todo por nuestra culpa: no sabemos vivir sin móviles y hasta para cagar yo me llevo mi móvil. Vamos, que yo soy el primer colgado de éste asunto, que dependo, que soy su esclavo y que sin él ya no se estar.
Claro, después metes datos importantes: introduces el calendario laboral, haces anotaciones de recados y de pensamientos interesantes, escribes poesías, todos los datos sobre el resto de las personas están en su puta agenda...y yo que sé y es que dentro de él, esta media vida tuya. Y lo que faltaba como guinda del pastel, desde hace un tiempo tenemos el whatsapp y entonces, la lluvia de mensajes se hace insoportable y aún así y sabiendo que la mayoría de esos mensajes son patrañas y tonterías, sigues colgado del tema y todo, porque siempre hay un puñetero mensaje interesante entre 100 y no hay más.
La verdad es que somos seres que nos colgamos de todo y eso lo saben muy bien los vendedores de móviles, de portátiles, de televisores, de coches, de motos, de fútbol...y la cuestión está en saber descifrar nuestras necesidades y la más importante o una de las más importantes es: mejorar nuestra comunicación, que no expresión, porque de cada vez, hablamos más corto, más en clave, más con los emoticonos, más dejando palabras resumidas y inacabadas y así no es o no debía ser y es que hay o se debía mejorar las expresiones, las palabras, las frases, los gestos, los dejes, los silencios, los textos, las faltas de ortografía...Pero bueno, me estoy dando cuenta, que estoy pregonando en el desierto...
Claro, después metes datos importantes: introduces el calendario laboral, haces anotaciones de recados y de pensamientos interesantes, escribes poesías, todos los datos sobre el resto de las personas están en su puta agenda...y yo que sé y es que dentro de él, esta media vida tuya. Y lo que faltaba como guinda del pastel, desde hace un tiempo tenemos el whatsapp y entonces, la lluvia de mensajes se hace insoportable y aún así y sabiendo que la mayoría de esos mensajes son patrañas y tonterías, sigues colgado del tema y todo, porque siempre hay un puñetero mensaje interesante entre 100 y no hay más.
La verdad es que somos seres que nos colgamos de todo y eso lo saben muy bien los vendedores de móviles, de portátiles, de televisores, de coches, de motos, de fútbol...y la cuestión está en saber descifrar nuestras necesidades y la más importante o una de las más importantes es: mejorar nuestra comunicación, que no expresión, porque de cada vez, hablamos más corto, más en clave, más con los emoticonos, más dejando palabras resumidas y inacabadas y así no es o no debía ser y es que hay o se debía mejorar las expresiones, las palabras, las frases, los gestos, los dejes, los silencios, los textos, las faltas de ortografía...Pero bueno, me estoy dando cuenta, que estoy pregonando en el desierto...
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