Al mismo ritmo que ayer y que anteayer, me refiero al mismo ritmo vital y ese pensamiento me desquicia bastante, porque me hace sentir incómodo y atrapado. Yo quiero que los ritmos vitales sean cambiantes y que cada día tenga su propio ritmo y por el simple hecho, de que cada día es distinto. Yo no quiero líneas rectas, las quiero curvas, ascendentes y descendentes y que se den la vuelta sobre si mismas y que se retuerzan sobre su eje y que se salgan por la tangente y que se pierdan y que vuelvan. Yo le pido chicha a la vida, le pido guerra de ideas, de pensamientos, de historias nuevas y que los días no se deslicen porque sí, sino que cada uno tengo su signo identificativo y no por el hecho de ser Sábado tengo que hacer esto y lo otro.
Desde luego hay cosas mínimas, como el hacer la comida, como la limpieza de casa, como el echarse un polvete (ya quisiera yo que ese fuera un mínimo), bueno ya me entendéis, ir a desayunar, comer, cagar, mear, vestirse y acicalarse con lo que tengas, porque no todos nos acicalamos igual, yo sólo necesito mi gratificante desodorante y mi maravillosa y rica colonia y ya está y ya estoy dispuesto para comerme al mundo. Si lo pienso, no es mucho y por eso soy tan exigente con esos dos detalles, el desodorante y la colonia tienen que ser de una marca concreta y no vale otra, pues para eso me pasé horas y horas oliendo desodorantes y colonias en cada aeropuerto en que he aterrizado.
Porque el olfato para mi es muy importante y no soporto los olores a guarrete, como tampoco soporto los olores demasiado sobrecargados y lo que menos soporto, es el olor a guarrete disimilado con fuertes capas de desodorante y de colonia, porque esa mezcla es explosiva para mi delicada pituitaria. Siempre pensé que los olores son muy importantes y que por el olor hasta te puede gustar o no gustar una persona, pero que conste en acta, que yo no uso mis desodorantes y colonias para gustar a alguien, lo hago por gustarme a mi mismo, claro que...que si alguien cae en mi telaraña de olores, pues seremos dos arañas que se comen.
Desde luego hay cosas mínimas, como el hacer la comida, como la limpieza de casa, como el echarse un polvete (ya quisiera yo que ese fuera un mínimo), bueno ya me entendéis, ir a desayunar, comer, cagar, mear, vestirse y acicalarse con lo que tengas, porque no todos nos acicalamos igual, yo sólo necesito mi gratificante desodorante y mi maravillosa y rica colonia y ya está y ya estoy dispuesto para comerme al mundo. Si lo pienso, no es mucho y por eso soy tan exigente con esos dos detalles, el desodorante y la colonia tienen que ser de una marca concreta y no vale otra, pues para eso me pasé horas y horas oliendo desodorantes y colonias en cada aeropuerto en que he aterrizado.
Porque el olfato para mi es muy importante y no soporto los olores a guarrete, como tampoco soporto los olores demasiado sobrecargados y lo que menos soporto, es el olor a guarrete disimilado con fuertes capas de desodorante y de colonia, porque esa mezcla es explosiva para mi delicada pituitaria. Siempre pensé que los olores son muy importantes y que por el olor hasta te puede gustar o no gustar una persona, pero que conste en acta, que yo no uso mis desodorantes y colonias para gustar a alguien, lo hago por gustarme a mi mismo, claro que...que si alguien cae en mi telaraña de olores, pues seremos dos arañas que se comen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario