Me estoy dando cuenta que a medida que escribo más y más, me pongo más exigente con todo, con la vida, con la filosofía de vida, con la poesía y con todo lo que yo pienso y pido y exijo posturas definidas y claras, mejor dicho, me las exijo, porqué a los demás ¿qué les voy a exigir?, bueno sí, que cuando se dirijan a mi persona, que sean sinceros, claros y transparentes y que se mojen y que se definan, que no me vengan con gaitas intermedias, con aplazamientos, con medias palabras o frases y directamente al grano o esencia y sin rodeos del lejano Oeste. Pero que quede muy claro, que yo soy el primero que me lo exijo a mi mismo y no me perdono ni una. Así me va por la vida, voy liquidando hechos y personas, aunque los que pasan mi criba, que son muy pocos o pocas, les tengo en un pedestal, pero no por ser Santos, sino por ser entrañables y buenas personas.
Mi religión es muy clara, si dices la verdad y sin miedo, te tienes ganado medio cielo, después, toca demostrar lo que dijeron y si pasan esa prueba de la verdad demostrable, entonces el cielo les queda muy pequeño. ¡Hombre! está claro que hay otros asuntos que son muy difíciles de medir, como es la inteligencia, la osadía, la ironía (porque no me va basta que sean graciosos, exijo la gracia irónica), la ternura de esa persona, la flexibilidad, su cintura metafórica, su creatividad, el atrevimiento descarado, su falta de miedo a meter la pata, su valentía, su falta de prejuicios, su historia, su verdadera historia y cuanto más amplia y variada, pues mejor.
Y estaréis de acuerdo conmigo que todo esto es muy difícil de medir, porque por ejemplo yo no creo en los test de inteligencia y porque la inteligencia es mucho más que un cliché de mierda y al que le llaman test. La inteligencia hay que medirla o eso pienso yo, en su actitud vital, en si es una persona curiosa que todo lo quiere saber, en si pone en duda casi todo, en su flexibilidad, en su rapidez mental, en como se relaciona con los demás, en su capacidad para adaptarse y desadaptarse, en su rebeldía y en su mirada del mundo...y de todo eso, no hace falta hacer un test, ni un cuestionario, porque eso se ve a simple vista, se sabe nada más conocer a esa persona, es decir, se intuye el como es.
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