CHARCOS


El otro día al cruzar un charco, de repente me acordé de los charcos, sí, de esos charcos que saltábamos y en los que nos embadurnábamos de abajo a arriba, en los que éramos niños felices y que nos hacían sentir como dioses de barro dándose un baño...Benditos charcos, benditos mares de agua embarrada y bendita sea la dulzura de la niñez...

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