No somos estatuas de sal,
tenemos sangre y carne
y músculos, tendones y uñas...
somos más cartílago que hueso duro de roer,
y más de estómago que de ganas de querer.
Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...
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