¡BENDITA DEPENDENCIA LA MÍA!

 

Cada vez que el viento golpea mi puerta,
pienso que eres tú,
tengo el pensamiento viciado por esa carencia,
pero no importa,
de algo se tiene que depender
y si ese algo no tiene cuerpo ni tiene nombre
es como depender de cada amanecer,
¡bendita dependencia la mía!




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