Me acabo de dar cuenta
que yo vivo de momentos
o de instantes
pero de ratos, no vivo
y porque los ratos sé alargan más en el tiempo
y lo mío va de flases
de luminosos y brillantes flases
que duran lo que un pestañeo
flases a toda pastilla
y en una secuencia infernal y de metralleta
pero en la que no mato a nadie
y porque he dejado las balas en la mesilla de noche.
Lo mío es tan brutal como frágil
brutal, porque mi vida está repleta de instantes
brutales y bestiales
y frágil, porque de un golpe seco
se puede romper el cristal que me da cobijo
y que me protege de tanto depredador
que anda en busca de animales en peligro de extinción.
Y sobra decir, que yo soy uno de ellos.

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