ESO ES, INDISCUTIBLE...

                              La historia no está en lo que decimos, la historia verdadera están en nuestros actos y sus consecuencias, porque no siempre hay que valorar sólo en acto en sí, sino que también sus posibles consecuencias y debe estar preparado para ello, para disculparte o para reafirmarte y pase lo que pase. Yo era y soy de mirar más mis actos o mis hechos y las consecuencias dejarlas de lado o para más adelante y ya veremos lo que hacemos con ellas. Y también hay que decirlo claramente, buenos palos me he llevado y porque el acto o el hecho en sí había convenientemente reflexionado y a fondo y la posible reacción por parte de la otra persona, como que no...y claro, a lo mejor le habías dicho cuatro verdades como soles, pero no había calculado los daños colaterales. Y además, los daños colaterales pueden llegar a ser tan grandes que hasta pueden ensombrecer los actos o hechos y hasta deformarlos y aniquilarlos, porque a partir de ahí, ya no importa el porqué lo hiciste y el como y el cuando...a partir de ahí, sólo cuenta el daño causado y qué necesidad tenías de haber hecho ese daño.

                              Y ésta última pregunta tiene su tela marinera ¿y que necesidad tenía?. Y no podía decirlo de otra forma o manera y tenía que ser justo ese día y en ese preciso momento y yo que sé...y es que uno puede llegar hasta a preguntarse ¿porque tenía que decirlo?. Porque una vez hecho el daño a la otra persona y así dejarla echa unos zorros, te preguntas de nuevo ¿a merecido la pena?. Lo que pasa y lo que realmente pasa es que tú tienes que decir lo que piensas y hacerlo lo más claramente posible, pero también es verdad que hay veces que quizás no merezca la pena y porque puede más el destrozo y las lágrimas. Claro que si no lo dices y te lo guardas, ese secreto te va a comer por tus adentros y te va a devorar las mismísimas entrañas y es más, la otra persona te va a reprochar que no has sido sincero con ella, que se lo tenías que haber dicho y pasara lo que pasara.

                              Por tanto y poniendo el todo y todas las partes en la balanza yo concluyo: más vale decirlo todo, más vale pasarse de sincero, más vale pasarse dos pueblos y bueno y si se puede, ajustar bien las formas y que sean lo más delicadas posibles y lo más cariñosas, pero sin perder de vista el tono de sinceridad y de claridad y si al final eres un puto bruto, te lo llamarán dos veces y sino lo eres y eres un ser delicado, también te lo llamarán pero más suavemente y porque los malos rollos siempre serán malos rollos y eso es, indiscutible...

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