Día 17 de marzo...

seguimos en cuarentena,
seguimos en éste largo y penoso aislamiento
encerrados a cal y canto y bajo candados,
por mi parte... sigo tranquilo,
sin novedad a bordo,
estoy acostumbrado a bregar contra los elementos,
y de un día malo puedo hacer un día bueno
o por lo menos puedo hacer un día mejor,
hasta ahí llega el poder de mi varita mágica
y si aún así, no me hiciera caso el día,
me quedaría mi última baza...
el poder que me infunde la luna
me hace grande,
más grande si cabe,
y hago de esa noche un espectáculo de fuegos sin artificios,
uyy perdón... un estornudo
y ahora, un golpe de tos...
eso me hace pensar
que mientras siga en mi casa seguiré vivo,
esto mismo me pasa en un lugar concurrido
y ya me habrían matado y colgado del palo mayor,
la masa enfurecido no tiene ojos
y su comprensión hacia el mal ajeno
es igual a cero...
y fue pasando el día
y a su vez, ha pasado la noche
y tengo que anunciar...
que estamos a día 18 de marzo
y miércoles
y hoy estoy de guardia precisamente para eso,
para tratar como se pueda a los infectados
y decidir si requieren ser trasladados al hospital
o que se confirme su infección...
yo creo que hoy en día
el infectado se siente como un leproso,
sabe que lo suyo se contagia con excesiva facilidad,
sabe como interpretar esas miradas de su alrededor,
miradas entre miedo, furia y repulsa
y como si el infectado tuviera gran parte de la culpa
es conocida la respuesta humana ante el temor y el miedo,
la culpa la tienen los demás,
sino no es el chino será el africano,
sino no es el coreano será el vecino de al lado,
sino no eres tú nunca voy a ser yo,
pero aún así y todo...confiemos...
confiemos en la capacidad del ser humano por cambiar las cosas,
hay humanos que nos gusta salir por la tangente,
y nos entusiasma reconocer el lado humano de las personas
y como decía el otro,
siempre habrá esperanza y ganas
y os puedo asegurar
qué de ésta... ¡saldremos!

seguimos en cuarentena,
seguimos en éste largo y penoso aislamiento
encerrados a cal y canto y bajo candados,
por mi parte... sigo tranquilo,
sin novedad a bordo,
estoy acostumbrado a bregar contra los elementos,
y de un día malo puedo hacer un día bueno
o por lo menos puedo hacer un día mejor,
hasta ahí llega el poder de mi varita mágica
y si aún así, no me hiciera caso el día,
me quedaría mi última baza...
el poder que me infunde la luna
me hace grande,
más grande si cabe,
y hago de esa noche un espectáculo de fuegos sin artificios,
uyy perdón... un estornudo
y ahora, un golpe de tos...
eso me hace pensar
que mientras siga en mi casa seguiré vivo,
esto mismo me pasa en un lugar concurrido
y ya me habrían matado y colgado del palo mayor,
la masa enfurecido no tiene ojos
y su comprensión hacia el mal ajeno
es igual a cero...
y fue pasando el día
y a su vez, ha pasado la noche
y tengo que anunciar...
que estamos a día 18 de marzo
y miércoles
y hoy estoy de guardia precisamente para eso,
para tratar como se pueda a los infectados
y decidir si requieren ser trasladados al hospital
o que se confirme su infección...
yo creo que hoy en día
el infectado se siente como un leproso,
sabe que lo suyo se contagia con excesiva facilidad,
sabe como interpretar esas miradas de su alrededor,
miradas entre miedo, furia y repulsa
y como si el infectado tuviera gran parte de la culpa
es conocida la respuesta humana ante el temor y el miedo,
la culpa la tienen los demás,
sino no es el chino será el africano,
sino no es el coreano será el vecino de al lado,
sino no eres tú nunca voy a ser yo,
pero aún así y todo...confiemos...
confiemos en la capacidad del ser humano por cambiar las cosas,
hay humanos que nos gusta salir por la tangente,
y nos entusiasma reconocer el lado humano de las personas
y como decía el otro,
siempre habrá esperanza y ganas
y os puedo asegurar
qué de ésta... ¡saldremos!
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