Y AÚN ASÍ...¡PASAR!

 


Guardo un trozo de tierra seca en el bolsillo,

lo llevo porque eso me une más a la madre tierra,

aunque también mis pies pisan arena, hierba y tierra

y arrastran polvo y barro,

y  hay veces, se inundan de agua y lodo,

y hay otras, en que ascienden montañas gigantes...


Mis pies son dos hematomas enormes,

apoyo uno y sangro profusamente,

me enamoro y me desangro

y entonces, me hago liviano de volumen y peso,

como una paja en el ojo ajeno,

o como el viento golpeando una sábana,

me hago estrecho y fino,

anodino e insípido

sabedor de lo que me puede pasar

y aún así...¡pasar!.

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