TODO AQUELLO...

 

Todo aquello que era mío

o que yo pensaba que era mío

y porque de un grano de arena

hacemos una gran propiedad,

pues todo aquello

allí se quedó

se quedó en la vereda del bien y del mal,

entre comillas o entre la cuneta de una y otra orilla

y es verdad, 

que a veces la luna

se enciende detrás del mar

y que la noche te atrapa

con su colmillo de negro de azabache

que al final

 se te clavará en la retina como un punzón en el hielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO

Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...