Silvia Rosa / De "Tutta la terra che ci resta"

 




Hicimos magia - mira -
revolviendo cada rincón para que brillara
como una moneda de platino
y luego tomamos el cielo
con la punta de nuestras lenguas
lo trabajamos en escala de grises
sin más tonos cálidos ni orientación

así que ahora nuestros pasos en falso brillan
bajo el cielo plomizo que nos aplasta,
privados de olfato para no tropezar con el olor
de estiércol y madriguera, bidimensionales y nítidos
nos duplicamos al margen de la imagen,
en una aséptica anestesia cromática, dentro de
una cúspide de sombra a estrenar

*

Al final de la noche las ojeras
nos consuelan, manchitas de lunas
llenas en la cara. La redención del túnel,
con su fragor azabache y sus polillas guías,
es un camino de aluminio que acoge
nuestros fantasmas, a 150 km por hora.
Afuera queda el rosedal de las pifias y errores
de esta Grilla de Hermann: los fusilazos
de los faros antiniebla y los lamentos son suprimidos
de una lista de cifras binarias, blanca y negra.

Falta profundidad a este andar,
una visión general, talento
para sobrevivir a las heridas de la oscuridad

Silvia Rosa (Turín, Italia, 1976)

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