YA ME HUBIERA GUSTADO A MÍ

 



Ya me hubiera gustado a mí...
¡seguir flotando!,
caer y siempre de pie
y sin golpes, puñales, ni dardos envenenados,
sólo tus manos y el poder de mis palabras,
y cultivar cosas hermosas:
pensamientos, ideas, sentimientos y besos,
caricias, latidos y bellos versos...
y tejer el karma de tus respiraciones al mío,
y moldear tu cuerpo con la brisa marina,
y despertar desnudos, sin nada,
sin piel, sin tegumentos, sin aponeurosis,
sin tendones, sin aire, sin huesos,
y sin caparazones.

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