HAY PERSONAS...


 Hay personas que piensan que te conocen antes  de conocerte. Ellas ya saben como eres, lo que más o menos vas a decir, que pasta de dientes usas, si te gusta el vino o la cerveza o os dejado de beber, ¿porque antes bebías mucho?...te dicen y no te preguntan y por que ellas piensan que ya saben lo que les vas a responder. Y con ese extraño poder que tienen, ellas intentan no hacerte demasiado daño y por eso no trasmiten sus pensamientos sobre lo que vas hacer o dejar de hacer. Esas personas se sienten tan por encima de tí, que solo sonríen maliciosamente cada vez que comprueban que hiciste lo que ellas pensaban que ibas hacer. Y ese exceso de confianza y de autosuficiencia es su talón de aquiles y podrán acertar dos o tres cosas seguidas, pero después de la tercera irá la vencida y ya no habrá más aciertos o habrá alguno y por pura casualidad. Al final no es ningún poder que tengan entre sus manos y todo es producto de su autosuficiencia desmedida y que cuando vuelven a acertar en algo y ya producto de la casualidad, a ellas les sirve para retroalimentarse y vuelven a pensar que tú eres un ser demasiado simple que va hacer lo que ellas consideran que tienes que hacer.

Esto a nivel grupal lo maneja perfectamente un lider de masas y dan con la tecla en dos o tres cosas y ya piensan que lo saben todo sobre lo que desea el resto de la sociedad. Y a partir de ahí, se les jodió todo el invento y enonces vendrán las imposiciones y porque ellos suponen que eso es lo que necesitamos en concreto, pero no señor, eso no es lo que necesitamos y poco a poco se va abriendo la brecha entre él y el resto, la cual nunca más se podrá cerrar.

También hay personas que conoces de toda tu vida y de vez en cuando le sueltas un pensamiento de los tuyos, pensando que te van  a entender a la primera y maldita decepción la que te llevas...no te han entendido ni un huevo. Ahí más vale ahorrarse todo tipo de explicaciones y porque si no te entendió a la primera después de conocerlo toda tu puta vida, no se va a enterar de nada ni aunque se lo expliques cien veces y desde todos los ángulos posibles. Hay personas que no están sordas pero sí presentan una sordera selectiva y me supongo que en este caso, tú fuíste uno de los agraciados a los que le tocó ser premiado con el que "nunca te escucho, ni te escucharé jamás". Pero aún así te necesitan, te necesitan como florero o como adorno ornamental que le sirva de complemento a su excelentísima presencia.

















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Julia Uceda