HOY

 

Va quedando menos y menos ¿para qué?. A veces los porqués y paraqués es mejor dejarlos a un lado y porque sino te quedarás estancado. Igual que hay días nublados y nada puedes hacer, hay días en que no podrás responder a tus porqué y paraqués y porque no estás lo sucientemente lúcido y claro, porque estás espeso y nublado, porque todo lo retuerces tanto que al final te olvidas de por donde habías empezado. Hoy no es día para hacer amigos o para mandar señales de cariño a tus viejas amistades y nada se puede hacer y porque el peso que tiene el día de hoy es cuando menos que insoportable. Hoy se juntan el mar, el cielo y la tierra y cuando pasa eso, el aire se condensa tanto que no llegas a saber que es mejor, si se pone a llover o si hay que llorar. Nada me impide empezar de nuevo, salvo el día que hace hoy. Hoy hay la quietud del que se mueve muy despacio, hay el silencio espeso de los días nublados, hay las voces anónimas que se deslizan entre la bruma. Hoy no está el horno para bollos, ni para echar más leña al fuego. 

Hoy me desperté con una telaraña en los ojos y dormí mucho más de lo que verdaderamente necesitaba, pero hasta los sueños eran perezosos y pegajosos y a base de repeticiones me acabaron tocando los cojones y simplemente preferí levantarme. Hay sueños que te dejan resaca y malestar. Hoy no debía pensar en nada y porque el pensar hoy se hace difícil y muy peligroso, pues las conclusiones pueden ser demasiado confusas, espesas y confundidas. Hoy Confucio estaría a sus anchas. Hoy habrá que navegar como mejor se pueda y si encuentro un sitio agradable en el camino, no lo dejaré escapar y me quedaré allí y hasta que todo escampe. A mí nunca me gustó bailar, aunque tampoco me molestó que bailaran los demás, es más he tenido envidia de ellos, de como meneaban sus cuerpos y sus cinturas, de como movían sus pies y de como disfrutaban bailando. Pero en un día como el de hoy, no bailaría nunca. No tiene ritmo el día, no tiene marcha y no tiene ningún entusiasmo. Amorfo, insustancial, anodino, apelmazado, apesumbrado, empobrecido, adormilado y atolondrado.



















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Julia Uceda