"Mi hijo Álvaro me cambió la vida. Al principio fue muy duro, lloramos mucho. Me decía por qué me va a tocar a mí y no a otro. Pero luego la vida nos ha demostrado que hay que relativizar. A día de hoy puedo decir que Álvaro ha sido una bendición, ya no sabríamos vivir sin él. Ahora cuando miro atrás pienso: 'que gilipollas fuimos'. Él nos da tranquilidad. Mi hijo es feliz y contagia felicidad. Es pícaro, pero no sabe qué es la maldad".
VICENTE DEL BOSQUE.
"Mi hijo Álvaro me cambió la vida. Al principio fue muy duro, lloramos mucho. Me decía por qué me va a tocar a mí y no a otro. Pero luego la vida nos ha demostrado que hay que relativizar. A día de hoy puedo decir que Álvaro ha sido una bendición, ya no sabríamos vivir sin él. Ahora cuando miro atrás pienso: 'que gilipollas fuimos'. Él nos da tranquilidad. Mi hijo es feliz y contagia felicidad. Es pícaro, pero no sabe qué es la maldad".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO
Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario