Quizá dar la palabra no de para tanto
quizás sea medio cuento inventado
y tú crees que das tu palabra
o que te la dan a tí
y que eso es ley de vida que siempre será cumplida
y sea como sea y pase lo que pase.
Pero claro, no siempre fue así
y cuántas palabras se las llevó el viento
o el mar enfurecido que destrozó la palabra dada contra las
rocas
o porque cambiaron las circunstancias
y para algunos aquella promesa o juramento
perdió su significado
y pasaron a ser parte de las promesas incumplidas.
Y han roto su palabra
pero como no tiene condena
no va a pasar nada
salvo claro está, en su conciencia
pero a la conciencia se le engaña más fácilmente
y se dicen a si mismos
si yo he fallado a mi palabra
ha sido por esto o por esto otro
y hasta se pueden buscar mil causas más
pero nunca les librará de haber fallado a su propia palabra.
Y he dicho todo esto
siendo totalmente consciente
y plenamente autocrítico
y porque a veces
yo también he fallado a mi propia palabra.

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