Hoy por la mañana me encontré a un tío que hacía mucho tiempo que no veía. Y bueno los dos nos preguntamos ¿qué tal? y lo dije que bien y porque es así, bien y punto. Pero el como dinosaurio político que es, me bombardeó de todo lo que estaban haciendo y los planes políticos que tenían y bla, bla, blá y reuniones, manifestaciones, pactos y demás temas politiqueros. Menos mal, que llegó su hijo de sólo unos años y tuvo que hacerle caso y entonces ya se cortó el rollo.
Pero bueno, no sé que decir a todo esto, tengo tanto que decir que no sé por donde empezar. Porque si tú le preguntas a un tío ¿qué tal?, se supone que le preguntas a él y por él y no por sus planes políticos. Pues no es el primero de ésta especie que me encuentro, hay pocos, pero hay algunos. Y claro, es que no se dan cuenta que se puede ser político de traje y corbata y político de pantalones vaqueros y largas melenas y éste en concreto era de este último biotipo.
Pero bueno, no sé que decir a todo esto, tengo tanto que decir que no sé por donde empezar. Porque si tú le preguntas a un tío ¿qué tal?, se supone que le preguntas a él y por él y no por sus planes políticos. Pues no es el primero de ésta especie que me encuentro, hay pocos, pero hay algunos. Y claro, es que no se dan cuenta que se puede ser político de traje y corbata y político de pantalones vaqueros y largas melenas y éste en concreto era de este último biotipo.
Creo que en el fondo hay una auténtica falta de respecto, pues tú te preocupas como un capullo, para saber si le va bien por la vida y el tío te habla de las rotondas, de las perforaciones petrolíferas y de las elecciones municipales. Pues nada que le vayan dando y la próxima vez y ya pueden pasar 20 años, no se me ocurrirá preguntarle ¿qué tal?. Le diré ¡Hola! y a tomar por culo. ¡Hay gente que se lo gana a pulso!.
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