La montaña no es siempre rusa, la hay nevada, la hay escarpada, la hay alta y poderosa, la hay con o sin grandes vistas, la hay o no la hay y en mi caso y en ésta pequeña Isla, NO LA HAY. Bueno hay un montículo de 300 metros, que se llama "El Toro" y que no tiene otra cosa que sus buenas vistas. Desde ella se divisa toda la Isla y es cuando te das cuenta de que vives sobre cuatro rocas en donde nacen árboles mediterráneos. Para mi los bosques de Menorca son preciosos y por una causa determinada, porque tienen todo el encanto de los bosques mediterráneos. En ellos crecen acebuches, lentiscos, robles, pinos, alcornocales y las encinas y alguno más que ahora se me escapa.
Aunque para ser sincero del todo, me encantan todos los bosques, los de mi tierra gallega donde domina o debía dominar el astuto y grandioso roble. El de mi otra tierra gaditana y donde el rey es el alcornoque y por fin en Menorca, donde el árbol dominante es la Encina. De Menorca y como es Isla, lo que se vende para los guiris son sus playas y calas y ahí y en el mismo paquete meten las transparencias de sus aguas azules turquesas y esto es verdad y porque es alucinante, pero tierra adentro también y como ya dije, tienes sus bellezas. Ahora y menos mal, están abriendo caminos por el monte, caminos echos por el hombre y que el paso del tiempo, se fueron dejando.
El camino más bonito es el que rodea a toda la Isla y que se llama el Camino de Caballos. Es alucinante y para hacerlo andando, aunque hay algunos que lo hacen en caballo, bicicleta o simplemente corriendo. Y sabéis de que hablo, de esa nueva plaga social que no para de crecer, de los running o correcaminos, de esos señores que se ponen un dorsal y corren la friolera de 100 o 50 kilómetros de una sóla tacada y eso está muy bien para los que necesiten correr todo el día, a los demás, nos gusta más el disfrutar del paisaje y eso requiere continuos descansos, pues la retina graba mejor cuando no se mueve la cámara. Un sólo camino no da para todo y por mucho que digan los corredores y ciclistas, los caminos están hechos para andar y disfrutar del paisaje y sino, que se pongan para ello solitos unos caminos paralelos.
Aunque para ser sincero del todo, me encantan todos los bosques, los de mi tierra gallega donde domina o debía dominar el astuto y grandioso roble. El de mi otra tierra gaditana y donde el rey es el alcornoque y por fin en Menorca, donde el árbol dominante es la Encina. De Menorca y como es Isla, lo que se vende para los guiris son sus playas y calas y ahí y en el mismo paquete meten las transparencias de sus aguas azules turquesas y esto es verdad y porque es alucinante, pero tierra adentro también y como ya dije, tienes sus bellezas. Ahora y menos mal, están abriendo caminos por el monte, caminos echos por el hombre y que el paso del tiempo, se fueron dejando.
El camino más bonito es el que rodea a toda la Isla y que se llama el Camino de Caballos. Es alucinante y para hacerlo andando, aunque hay algunos que lo hacen en caballo, bicicleta o simplemente corriendo. Y sabéis de que hablo, de esa nueva plaga social que no para de crecer, de los running o correcaminos, de esos señores que se ponen un dorsal y corren la friolera de 100 o 50 kilómetros de una sóla tacada y eso está muy bien para los que necesiten correr todo el día, a los demás, nos gusta más el disfrutar del paisaje y eso requiere continuos descansos, pues la retina graba mejor cuando no se mueve la cámara. Un sólo camino no da para todo y por mucho que digan los corredores y ciclistas, los caminos están hechos para andar y disfrutar del paisaje y sino, que se pongan para ello solitos unos caminos paralelos.
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