
Construyo almenas gigantes
con un diminuto castillo,
incrustado justo en el medio,
en él que yo no entro ni quepo...
es de arena mojada brillante
y se adorna de conchas de todos los tamaños,
tiene un hermoso puente levadizo,
que en teoría se tendría que levantar a mi paso,
pero en la práctica, es inamovible y porque así fue creado,
y porque nadie le otorgó el poder de levantar y bajar su larga espada oxidada,
y como debía corresponder a un puente levadizo de un castillo de arena...
pero tiene un profundo foso
al que le añadí animales de mi propia cosecha:
escogí una apreciada colección de peces piraña,
varios cocodrilos de colmillo fácil,
unos cuantos caimanes muy desalmados y desaprensivos
y unos cuantos tiburones blancos que se comen a los negros que no son tiburones,
que además, les disparen 7 disparos por la espalda,
creo que les llaman policías de ley y orden,
y es que el mundo es impropio de ser mundo,
el mundo es unos pocos
y de los muchos que sobramos (eso dicen)
hay algunos que levantamos el puño
y como putos iluminados que somos,
y porque nuestra dignidad está por delante de todo,
somos pocos pero somos hiedra
que seguro que acabará derribando
muros, almenas y puede que hasta castillos de piedra y arena.
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