Es verdad que en el día a día
y con el paso de las horas y de los años,
me estoy volviendo más oscuro y más huraño.
Ya no confío igual que antes,
ya no doy besos con el mismo ímpetu,
ya no me río tal y como suena un río...
Ahora todo transcurre por cauces más tranquilos
y sosegados,
el río se hace poza
y casi todo da vueltas alrededor del mismo recuerdo.
Ahora las cosas se clavan
en la capa más profunda de la memoria
y cuando salen a flote
es porque he tocado fondo
y porque he descubierto un agujero negro
por donde puedo sacar algunas cosas de mi memoria.

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