A mí nadie me paga nada, en tal caso yo soy el que pago y pago mis impuestos y también mis multas. Las multas que se me acumulan desde hace dos años y menos mal, que se cerró el grifo y hace un año, que no tengo una sola multa. Parece que me he reformado y ya no lucho como un loco contra las normas establecidas, bueno, lucho pero de otra forma diferente y porque sino estaría arruinado, que lo estoy, pero por otros motivos. Ahora aparco el coche donde toca y para que después digan que a base de palos no aprende el hombre.
Pero aún así, me quedan tres multas pendientes, pero ¿que son tres multas al lado de tantos sentimientos sueltos?, pues nada de nada, son una minucia y son una mierda pinchada en un palo. Si yo fuera el alcalde de éste pueblo, le daría la amnistía al tal Bruno (que soy yo) que tanto nos enriquece con su presencia y es más, lo nombraría hijo adoptivo del pueblo. Pero el alcalde a mi no me escucha y todo porque le dije en una carta en el periódico local, que era un inútil y un trepa y que su círculo de amistades era infumable y por pijos redomados y por malas víboras. Y va el tío y se cabrea conmigo, si yo se lo dije para hacerle un favor, pues mi intención era quitarle la venda que lleva puesta sobre sus ojos de hiena. Pues nada, que el mundo está lleno de desagradecidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario