Yo no me dedico a esperar


 Yo no me dedico a esperar,

o a dejar que pase el tiempo sin más,

ni me obsesiono ni me dejo llevar

yo me acojo a a novena enmienda

y grito a los cuatro vientos,

tiempo no esperes por mí

pero espera si puedes, por mi esqueleto

de cada vez está más necesitado, el pobre...

pero nada de lástima

y si quieres pasar por encima de mí

y destrozar mis huesos y músculos,

hazlo y sin remisión.

Al final

siempre es el alma la que nos salva

porque donde hay alma

poco importa el cuerpo.

















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Julia Uceda