EL ÚLTIMO PARAÍSO



 Un día sonó la flauta

y creo que se me apareció la virgen.

Otro día me fumé un buen canuto

y poco después, 

creo que vi el rayo verde en una puesta del sol.

Y por fin un día en una acampada 

de esas que antes se hacían libremente y al libre albedrío

y porque de aquellas aún no había tanto imbécil

que se dedicara a desertizar y ensuciar su lugar de acampada

además, de extender su mierda por todos sus alrededores

y por eso acabaron prohibiendo la acampada libre:

Pues a lo que íbamos

que en esa noche de acampada

encendimos una maravillosa hoguera

que nos iluminaba la cara y los torsos desnudos

y allí fue donde pensé que ese paraíso

sería devorado por la barbarie de lo civilizado

y esa visión juro que la tuve...

y de repente empezaron a llegar masas de gente o de gentuza

invadieron todos los pinares

destrozaron casi todos los árboles y porque hacían leña con ellos

la arena sobre la que acampábamos se cubriría de botellas de cerveza

y las bolsas de basura colgaban de las ramas de los pinos que quedaban

y entonces ahí confirmé mi visión

nada iba a quedar en pie

y esa masa de gente destructiva y corrosiva

nos jodió el último paraíso que nos quedaba













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