Y viéndome donde ahora estoy
y viendo hasta donde he llegado
mi balance contiene de todo un poco
trozos de aquí y pedazos de allá
y alguna vendrá del más allá del bien y del mal
aunque soy más suma que resta
multiplico mejor que divido
y me siento más atraído por el polo positivo
aunque eso no quita que a veces
no disfrute de lo negativo
y de lo negro y de lo más oscuro.
Me gusta ver las grietas de los muros
y si me dejan
me colaría por cualquiera de ellas.
No me gusta pedir permiso
para entrar en un sitio en el que me apetecía estar.
En general no me gusta tener que pedir permiso a nadie.
A veces se me cae el alma al suelo
y por el odio que rezuman y supuran algunos.
No soporto el odio,
ni la rabia iracunda y furibunda
ni el abuso del poder.
Hay días en que me despierto
inquieto y algo agitado
y yo lo achaco a una maldita pesadilla
que al despertar ni puedo recordar.
Yo esto
lo tomo como un signo de mi buena suerte
duermo, sueño
y de vez en cuando salta la liebre
y esa pesadilla viene a por mí
y se mete en mí y por un momento me atrapa
pero tengo la suerte
que antes de despertarme
esa pesadilla se la he regalado a otro
a otro que pasaba por allí
o a otro que venía desde el más allá
pero el caso es que será
otra pesadilla que se ha llevado el olvido.
Y eso en ésta vida
es tener mucha suerte.

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