Y 70 años
y con cuerpo viejo
y con una sonrisa enorme
y en señal de agradecimiento.
Con mirada tierna de viejo
y con las pulsaciones de un niño.
Con el buen hacer de mis manos
y con la voluptuosidad de tus labios.
Con mi mejor recuerdo entre los dientes
y con el viejo deseo de volver a verte.
Confuso y por haberme confundido tantas veces
y tan enardecido en un día de viento.
Brindando al sol
y bajo la luna
y por todo lo que nos hemos querido.
A veces te extraño tanto
que no recuerdo que día nos vimos.
Y un viejo tiene todo el derecho
a decir ¡te quiero!
y que no se te olvide
te seguiré diciendo ¡te quiero!
y hasta que me lleve la muerte.
La muerte no te lleva a ningún sitio
y simplemente te apaga las velas y para siempre.
No hay nada que dure eternamente
pero a veces la nada no está bien definida.
En fin
que cumplo 70 años
y entonces hablamos de años
y no de décadas.

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