Nos preocupamos más
de lo que puedan pensar los demás
que lo que pensamos de nosotros mismos
importa más la pantalla
que tu mirada interior
importa más la fachada
que la decoración de tu salón
y el como llegaste hasta aquí
es una historia que nunca contaste
pero no me vengas a contar
lo del sudor de tu frente
de las lágrimas de cocodrilo
que corrían por tus mejillas
ni de lo mal que lo pasaste...
y porque es el guión que todos podrían contar
aunque faltaría por contar alguna cosa más
como la dureza de ese proceso
como el sufrimiento también podía florecer
como los días en que nos meábamos de risa
dormíamos en el suelo
como bailábamos con los ojos vendados
y las manos atadas
y como con tus brazos rodeabas mi cintura
y apretabas mi cuerpo contra el tuyo
y como tu aliento se colaba por mi boca.
Nos sentíamos felices y lo éramos
el mundo bailaba con nosotros
y eso nos hacía pensar
que había dos mundos
había el mundo de todos
y estaba el nuestro
y la única conexión entre los dos mundos
éramos tú y yo
y por eso y sólo por eso
nos sentíamos tan importantes.
Éramos tan felices
que no nos dimos cuenta
que la maldad se estaba colando por la puerta de atrás.

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