La vi y me miróy me quedé petrificado,
era la muerte y su guadaña
o era la muerte anunciada,
la volví a ver,
y ya no era ella,
eras tú,
tú, la mujer de mis sueños,
y montada sobre un corcel negro
y yo cabalgando a tú lado,
juntos y como en los buenos tiempos,
juntos pero no revueltos,
juntos pero unidos por un hilo,
un fino hilo de sentimientos
y tú luciendo tú risa
y yo amando la brisa,
y éramos dos que fueron uno,
y ahora ...y ahora...
Resulta que somos dos objetos perdidos
en la inmensidad del espacio
.......
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