¿Y QUÉ PASA?

 Sí, ya sé que soy un pringao y con una casa tan grande como es la mía, ya debía tener mi propio estudio y no eso de estar en la mesa del comedor escribiendo en una esquina. Pero como todo requiere su tiempo, tengo que seguir jodiéndome. Porque es demasiado el curre que tengo por el medio, porque tengo tres hijos en edad del pavo (tenía en el 2.015), porque quiero hacer mil cosas y todas al mismo tiempo, porque para escribir necesito tiempo y por supuesto y además, porque tengo que currar. Qué en definitiva, es con lo que me gano poder pagarme la comida.

Sí, si que estamos jodidos, que uno quiere tener un estudio de película y un buga que te cagas y un yate que babeas. Pero todo tiene su karma y su momento concreto y al fin y al cabo, todo se cumplirá con el paso del tiempo (o eso espero). Pero ya he dicho muchas veces, que mi virtud no es la paciencia, ¡es la impaciencia!. Y me como las uñas y cuando llego al hueso y ese hueso entra en mi boca, lo escupo igual que el hueso de una aceituna. Además necesito aclarar, que lo de tener un estudio que te cagas entra dentro de mis ideales, pero lo del buga y lo del yate, en realidad me importan una mierda.

Porque ya puestos y lo digo así de claro, por la impaciencia no siento el dolor, hablo del dolor humano. Me puedo comer entero que yo no me entero, me puedo comer la mano o un brazo y preguntar de qué es esta carne tan sabrosa. Y que nadie piense que es para echarme piropos, ¿porque un desgraciado en que se puede piropear?, ¿en que me gusto delante del espejo?. Pues lo siento mucho, pero es una verdad como un templo. Me gusto hasta mirándome del revés y haciendo el pino. ¿Y qué pasa?.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Julia Uceda