VIVIMOS

 Día 2 de Octubre del 2.014 y son las 10 de la mañana y ya listo para empezar un nuevo día, aunque en realidad empezó a las 8 con un recado y un sabroso desayuno y ya estoy aquí dispuesto a comerme el mundo. Mucho comer a lo grande y en el día a día no me como nada. Bueno son gajes del oficio del que aspira a algo grande tiene que pasar previamente por las miserias de la vida diaria. El pueblo sigue su propio ritmo, nada se altera demasiado, el que hace el papel de ciego sigue vendiendo los cupones de los ciegos, el pasma local de turno es el mismo al que tanto aprecio le tengo, además de que sigue rascándose los huevos con las dos manos. El estanquero calavera, vende cigarrillos y sellos y sigue sin saludarte cuando entras. La de la farmacia hace rebajas que siguen siendo demasiado caras y por tanto, no son rebajas y son lavados de cara.

Éste es el día a día de mi Isla o mejor dicho, de mi pueblo y no hay más. Bueno, también tiene sus grandes ventajas, no hay asesinatos, no hay grandes robos, no hay nada más que lo que vemos y es que a veces y producto del aburrimiento que hay en el pueblo, estoy deseando que haya algo que rompa la pana. No sé, que  robaran a un banco, por ejemplo y se llevaran toda la pasta, pero eso sí, sin derramamientos de sangre. Las noticias locales de aquí, hablan de las rotondas de la carretera y de que hay que exportar el pescado menorquín. Cosa que yo no me opongo, pero creo que primero debíamos comerlo los que vivimos aquí.

Porque ese pescado tan menorquín está muy bien para las fotografías o para las postalitas para los guiris, pues dado su precio no puedes ni olerlo, ni tocarlo y menos, saborearlo. ¡Joder! intentaba comentar noticias de aquí y no hay manera, porque en realidad aquí no pasan nada más que las horas y los minutos. La gente anda y habla y parece que hace cosas en su casa, pero eso mismo pasa en todos los sitios del mundo y eso no es ninguna noticia. Aquí, simplemente vivimos y por supuesto, lo hacemos lo mejor posible. Y es que nadie nos ha enseñado a hacerlo mejor. Como dicen por aquí: "el que viene con prisas es que viene estresado y no se puede venir con prisas a la isla de la calma".





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