Éste es el día a día de mi Isla o mejor dicho, de mi pueblo y no hay más. Bueno, también tiene sus grandes ventajas, no hay asesinatos, no hay grandes robos, no hay nada más que lo que vemos y es que a veces y producto del aburrimiento que hay en el pueblo, estoy deseando que haya algo que rompa la pana. No sé, que robaran a un banco, por ejemplo y se llevaran toda la pasta, pero eso sí, sin derramamientos de sangre. Las noticias locales de aquí, hablan de las rotondas de la carretera y de que hay que exportar el pescado menorquín. Cosa que yo no me opongo, pero creo que primero debíamos comerlo los que vivimos aquí.
Porque ese pescado tan menorquín está muy bien para las fotografías o para las postalitas para los guiris, pues dado su precio no puedes ni olerlo, ni tocarlo y menos, saborearlo. ¡Joder! intentaba comentar noticias de aquí y no hay manera, porque en realidad aquí no pasan nada más que las horas y los minutos. La gente anda y habla y parece que hace cosas en su casa, pero eso mismo pasa en todos los sitios del mundo y eso no es ninguna noticia. Aquí, simplemente vivimos y por supuesto, lo hacemos lo mejor posible. Y es que nadie nos ha enseñado a hacerlo mejor. Como dicen por aquí: "el que viene con prisas es que viene estresado y no se puede venir con prisas a la isla de la calma".

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