DEJÁDME...

 Dejádme en paz, os pido yo,
dejádme descansar,
dejádme sonreír, llorar, sufrir,
morir... 
y para después, volver a revivir,
porque no puedo tener descanso,
ni lugar, ni sitio, 
ni quiero penas, 
ni días de gloria
y todo y todo...
porque el mundo se me ha quedado estrecho
y aquel río tan caudaloso,
es un manantial dentro mis manos,
y aquella cumbre tan alta,
es una minúscula piedra clavada en mi globo ocular
y no puedo y no puedo...
y no puedo con tanta belleza
y porque la locura está dentro de mis intersticios
y ya forma parte de mi existencia.


 




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Julia Uceda