CÚMULO DE MENTIRAS

 Por fin estoy cogiendo la antigua onda y ahora me doy cuenta que estuve devorado por los acontecimientos diarios, vamos que estuve sobreviviendo en el día a día. Que fácil es perder el hilo de tu propia historia y emmarañarte en asuntos que en principio no tienen mucha importancia. Aunque creo que uno lo sabe, pero no quiere ser plenamente consciente y porque actúa el miedo, al miedo a no estar de acuerdo, el miedo al tener que rebelarte y en medio de 100 cosas que siguen pendientes. Yo creo que mi actitud no fue pensada, pero sí fue aceptada, es decir, yo no quise meterme en muchos berenjenales. Fue conformismo, al fin y al cabo.

Un poco de conformismo de vez en cuando no hace daño a nadie y porque no somos putas máquinas, pero sólo un poco, después o sea ahora, toca rebelarte contra todo, contra todo lo que te hace daño. La rebelión es una palabra dulce y que debía estar más presente en nuestra vida y precisamente ahora, que estoy de vacaciones, debe convertirse en el lema de cada día. No siempre uno tiene la facultad de poder entrar en sus propias contradiciones, porque no es el momento o porque no quieres hacerlo. Luchar es el lema y por lo tanto es la herramienta necesaria para seguir luchando y ésta rueda nunca se va a parar y porque es ley de vida luchar contra todo lo que te hace daño y por todo lo que te merece la pena.

Yo cuando he intentado parar más de lo debido lo he pagado con creces, pues poco a poco te vas volviendo blandito y sobre todo, te vas volviendo cobarde y el tiempo que tendrías que dedicarle a la lucha, se lo dedicas al miedo y entonces, ya te envuelves en la puta mentira. Y reconocer que uno es un cobarde supone mucho más de lo que pensamos, supone desgarrarte por dentro y arrancarte las vísceras y todo por el simple hecho de haberte dejado atrapar por la mentira. Yo no fuí, fue el otro o los otros o fueron las circunstancias que me llevaron a actuar de esa manera y ya está, pues a partir de ahí tu historia va a ser un cúmulo de mentiras.




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Julia Uceda